Thursday, August 06, 2009

Dormir contigo...


Si bien estaba despierto desde hace un largo rato, se había quedado inmóvil, observando todo, observándola. El ritual de observación se prolongo por varios minutos, dando final en el preciso instante que se dio comienzo al ritual de los pensamientos. Todavía no tenia claro como había llegado a esa situación, mucho menos, como había llegado a esa cama, esto le había pasado antes, pero esta vez, estaba más sorprendido que otras veces.

Ella le respiraba suavemente en el cuello, el tibio viento parecía ingresarle por el oído y despertar viejos miedos, que tenía almacenados en lo más profundo de su inconciente. Ella se quejaba suavemente, él dejaba de pensar, como si en su alborotada mente, los pensamientos, ideas, miedos, ansiedades se chocaran produciendo ruidos que a ella molestaran.

Se ve tan tranquila dormida, piensa, mientras la sigue mirando, recorre su rostro infinidad de veces, como queriendo memorizar cada peca, cada detalle de su cara, teniendo como objetivo oculto absorber la atmósfera que lo rodea esa mañana. Ella murmura algo, él le pide que siga durmiendo, que descanse como haciéndole un favor a ella, dejándola descansar más, cuando él que se ve más favorecido con la situación es él, y lo sabe.

Durante mucho tiempo él anduvo buscando mujeres con quien acostarse, las casualidades de la vida lo habían cruzado con una mujer con quien podía hacerlo, pero por sobretodas las cosas, lo había topado con una mujer con la cual podía despertarse también.

Ella seguía paseando por el país de los sueños, mientras él seguía admirándola pacientemente, pensando, temiendo, disfrutando, envuelto en el torbellino de sentimientos en el cual se ve rodeado aquel que empieza a amar…



Premio Nóbel de Literatura, según el novelista Gabriel García Márquez "el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma”, Senador, Embajador en Francia y Candadita a la Presidencia de la Rep, de Chile, Pablo Neruda es la recomendación de hoy.



La noche en la isla

Toda la noche he dormido contigo
junto al mar, en la isla.
Salvaje y dulce eras entre el placer y el sueño,
entre el fuego y el agua.

Tal vez muy tarde
nuestros sueños se unieron
en lo alto o en el fondo,
arriba como ramas que un mismo viento mueve,
abajo como rojas raíces que se tocan.

Tal vez tu sueño
se separó del mío
y por el mar oscuro
me buscaba
como antes
cuando aún no existías,
cuando sin divisarte
navegué por tu lado,
y tus ojos buscaban
lo que ahora
—pan, vino, amor y cólera—
te doy a manos llenas
porque tú eres la copa
que esperaba los dones de mi vida.

He dormido contigo
toda la noche mientras
la oscura tierra gira
con vivos y con muertos,
y al despertar de pronto
en medio de la sombra
mi brazo rodeaba tu cintura.
Ni la noche, ni el sueño
pudieron separarnos.

He dormido contigo
y al despertar tu boca
salida de tu sueño
me dio el sabor de tierra,
de agua marina, de algas,
del fondo de tu vida,
y recibí tu beso
mojado por la aurora
como si me llegara
del mar que nos rodea.


2 comments:

Rochitas said...

..."pensando, temiendo, disfrutando, envuelto en el torbellino de sentimientos en el cual se ve rodeado aquel que empieza a amar"…

Venga a verme.

Rochitas said...

que se trate más de disfrutar que de temer y pensar!