Quiero emborrachar mi corazón
para después poder brindar
"por los fracasos del amor"...
Camino con las manos en los bolsillos, con una mano apretó el celular, con la otra, me saco los nervios jugando con monedas. El viento me enfría la cara, y no puedo parar de pensar en el mensaje que me hiciste llegar, me gira por la cabeza la idea de que pudimos vivir eso, que te esta pasando, juntos.
Es increíble como el pasado se mezcla con el presente, y como el futuro no termina de llegar nunca. Me llego tu msj, me puse de mal humor y trate mal a la que podría ser el futuro. Todo junto, todo en escasas horas. El frió sigue haciendo su trabajo, parece una buena noche para empezar a fumar, pero nunca me gusto el sabor del tabaco.
Cuando estoy a segundos de irme a dormir, me llama un amigo, me invita a su depto, charlar con alguien que sé que me puede entender, o por lo menos escuchar (a veces solo basta con eso), me seduce, cambio de rumbo. Una vez en el ascensor, me miro en el espejo, el reflejo no me agrada nada, odio ser tan obvio por momentos.
Ya dentro del depto, encuentro el calor de la amistad, el sacarme de tema me ayuda, vemos Héroes, nos unimos con nuestra infancia y no paramos de reírnos, la noche parece repuntar. Mi amigo, me tira la idea de bajar a tomar algo, al bar de siempre, acepto la invitación. La verdad, es que me dieron ganas de hacer un brindis, por lo que fue, por lo que no será, y por lo que vendrá…es hora de cerrar una historia para siempre, es hora de que los que me rodean me vean sonreír…
Foto: http://www.pablobravo.net