
Se alejo de la barra, caminando despacio, como calculando los pasos. Se choco, sin querer, con una morocha, que no superaba el metro setenta, pero que con su actitud superaba a muchas, Él pidió las disculpas, necesarias por tanta torpeza,
La noche avanzo, charlas efímeras, tragos, histeria, humo, otro sábado a la noche. Él se iba olvidando de su promesa de baile, seguía en su juego de sábado a la noche, se reía, observaba a su alrededor, sus amigos lo acompañaban, todos juegan el juego de buena manera. Cuando empezaba la danza de saludos de despedida, con promesas de llamados al día siguiente, con la misión de pasar, de la mejor manera, el peor día de la semana, se acerco de manera decidida La Morocha, le toco la espalda y le pregunto si tenia palabra, Él ama a las mujeres que saben lo que quieren, así que bailaron, un tema, dos, tres, bailaron hasta quedar casi solos en la pista.
Cuando la retirada era inminente,
Así que ese sábado, se termino el juego… o empezó uno nuevo?