Thursday, June 24, 2010

De noches de sabado y madrugadas de domingos...

Siempre pensó que las vueltas eran terribles, siempre lo vivió como un retroceso, un momento para reflexionar sobre lo ocurrido. Odiaba hablar con los remiseros, las historias de pasados ilustres lo aburrían, las historias del crack que no llego por amor a la noche o del empresario estafado por un familiar y/o amigo, abundan en ese rubro. Así que sumar regreso y remis nunca fue su primera opción, prefería hundirse en el anonimato de un asiento de colectivo, silenciarse con sus auriculares del ruido del motor y de las charlas de extraños.

Los primeros fríos del invierno lo encontraron desprevenido, así que se abrazaba tratando de no dejar que el viento frió calara en sus huesos. A través del vidrio la ciudad le devolvía una postal de una mañana como tantas otras, los diarieros acomodando las mentiras del día impresas, unas señoras chusmeando camino a la panadería que ya emanaba su perfume habitual a pan recién horneado, unos amanecidos charlando de las aventuras de la noche que concluía, un borracho haciendo de una vereda su cama por unas horas más, otra mañana como tantas ya había visto, otra postal conocida, otro regreso como tantos.

El azar puso Big Joe and Phantom 309 por Tom Waits en su reproductor de música, aquella voz le traía tantas sensaciones. Pensó en el fantasma conductor de la canción, pensó en sus fantasmas, pensó que Big Joe había muerto para salvar la vida de otros y que no sabía porque se habían sacrificado sus propios fantasmas. Se imagino tomando un café con Tom Waits en honor a los fantasmas de ambos, alejados, recorriendo otros caminos, otras rutas, ya ajenos a ellos. El final del recorrido lo sorprendió imaginándose el destino de sus fantasmas, como si ellos no estuvieran allí, sentados bien cerquita en aquel sombrío colectivo, acechándolo como siempre y más.

Y luego, es entrar a un cuarto vació, calcular cuanto se tardaría en meter toda su vida en un bolso, pensar en quien se sorprendería si un día decidiera partir. Arrojarse al vació de una cama, con la sensación de que esta se encuentra a cien metros bajo tierra. Después es sentir un celular vibrar, un mensaje que llega y que se roba una mueca muy similar a una sonrisa, un mensaje que pide un tiempo para acomodar algunas cosas. Seguido de eso sus impulsos ejecutan una llamada cómplice, que genera unas risas, un imaginar esa sonrisa de mil dientes, un reírse a carcajadas juntos, un mandarse a dormir, un no querer hacerlo, un prometerse no hacerse las promesas de siempre, y mientras tanto, el domingo pido a gritos nacer pero ellos se niegan a eso, quieren que esa noche de sábado no termine nunca, porque ambos saben que el domingo sus fantasmas seguirán allí…



La recomendación de hoy es el poeta español José Miguel Ullán (1944-2009), dueño de una línea original de poesía visual publico varios libros en colaboración con pintores y compositores.



De corazón a corazón...

yo no robé, no asesiné; fui niño
y en cambio me golpean y golpean
Gelman

de corazón a corazón
hirientes
aluvional la carta y la alianza
voy a buscarte en roca compañera
deslizando los naipes por la manga
los naipes por el pecho
los naipes por la casa
y aquel fuego de flechas sin manzanas
yo te diré
que no aguardo feliz junto al estrago
de la tormenta patria

apasionadamente cruzaremos
la frontera de tierra maniatada
mientras prevés la hora bajo las catedrales
y te arrojas al músculo
porque te llamo en nombre del andamio
porque de acumularte mi memoria repica
y aquí las decisiones
los versos apagados
narrar calladamente el olor del destino
del pájaro maldito
de las llaves sumisas
(ah el traidor rendimiento)
que descubren la cama
y amigos siempre amigos
bebedores de muerte
que decimos a todos
venid venid venid
este es el llanto

cuánta desesperanza milenaria
al trenzar el cordón bajo la encina
mientras el beso a poco
la hoguera por mañanas
letanías vigentes de joaquín
húmedas letanías
y decirte que adiós que hasta la tarde
pero con una duda
imperdonable
amada
por su sabor a no sé qué sabido
en las dolidas calles
repletas de tristeza
repletas de amargura
bofetones pacíficos

todo está caro
amor
por las esquinas
y ayer peor y qué vendrá mañana
obligado silencio sempiterno
cerca del descubrir la dentadura
la calavera en fiebre
por encima de tanto salmo al padre
nosotros no diremos el vocablo sufrido
como dice ramón
palabras anchas
y para darme cuenta
para amarte sabiéndonos con miedo
del hachazo en la espalda
rompo todo naufragio
me levanto del féretro
te tomo de la mano
rompo las prohibiciones ya previstas
o sea rompo todo
rompo a llorar a silenciar las cosas
el labio solitario
por ti y por mí
por cuantos
renunciamos a hablar del arcoiris
y desfilan amigos como félix
estimulando el grito
velozmente la red
enumerados
(mucho perdón os pido)
como quien relatara
una fila de muertos entrañables
relatada por muertos
como tú y yo
como la noche misma
como abanicos muertos
pese al miedo en la palma de la mano
el corazón la carta y la alianza

Monday, June 14, 2010

Oda al ángel de las desilusiones...


Post dedicado, (inspirado) a N.T

.

Junio da inicio a su temporada de lluvias, las nubes grises monopolizan el cielo, y El piensa en las tormentas personales que se avecinan. Mientras se stockea de pañuelos en un kiosco, piensa en lo odioso de sonarse la nariz, luego se retira ajustando su bufanda y empieza a recopilar las ultimas charlas de una noche de esas que no serán muy recordadas.

El lucha contra un texto que hace semanas no se deja terminar, el Indio le canta que los sesenta fueron tres putos años, y El piensa en las promesas de amor para toda la vida que duran solo unos años. La pava le silba un hervor que pronto será té, y a El lo invade la sensación de que Ella, la patinadora de las habilidades extrañas, esta atravesando el camino que El tanto conoce, el del sabor agridulce, mezcla confusa, de lo dulce del recuerdo del último beso y el sabor amargo de las primeras lagrimas del adiós. El sabe que ella se soñó siendo un vals de casamiento, sin embargo, hoy le toca vivir una triste cumbia de despedida, cuestiones del nuevo milenio donde las despedidas llegan por mail.

Vendrán tardes de jogging, de resacas indeseables, de añorar los tiempos donde la felicidad era hacer canasta sin tropezar con alguna imperfección de la pista, de analizar en que momento la vida se empezó a complicar tanto, noches de evitar mandar un mensaje pero de morirse de ganas de hacerlo, amaneceres solitarios y regresos a una cama vacía. Se amontonaran esas sensaciones, pero así como un día llegaron todas juntas, un día se marcharan solas.

Ella que supo hacer equilibrio sobre cuatro rueditas naranjas, la misma que se soñó amada para toda la vida, hoy le toca hacer equilibrio con las emociones, evitar el llanto por momentos, soltar más la risa en otros. Y El, que detrás de una campera, una noche en un bar, compartió un secreto con Ella y lo guardo para ellos, sabe que pronto las nubes se marcharan, que la luz en Ella volverá, porque algo siempre estuvo claro, para El, es que la grandeza de una persona poco tiene que ver con los centímetros… y Ella tiene la grandeza necesaria para superar cualquier tormenta…



La recomendación de hoy nos llega desde Nicaragua, nacida el 9 de diciembre de 1948, Gioconda Belli se reveló como poetisa en 1970 expresando una feminidad desnuda y plena.



Como Gata Boca Arriba

Te quiero como gata boca arriba,
panza arriba te quiero,
maullando a través de tu mirada,
de este amor-jaula
violento,
lleno de zarpazos
como una noche de luna
y dos gatos enamorados
discutiendo su amor en los tejados,
amándose a gritos y llantos,
a maldiciones, lagrimas y sonrisas
(de esas que hacen temblar el cuerpo de alegría)

Te quiero como gata panza arriba
y me defiendo de huir,
de dejar esta pelea
de callejones y noches sin hablarnos,
este amor que me marea,
que me llena de polen,
de fertilidad
y me anda en el día por la espalda
haciéndome cosquillas.

No me voy, no quiero irme, dejarte,
te busco agazapada
ronroneando,
te busco saliendo detrás del sofá,
brincando sobre tu cama,
pasándote la cola por los ojos,
te busco desperezándome en la alfombra,
poniéndome los anteojos para leer
libros de educación del hogar
y no andar chiflada y saber manejar la casa,
poner la comida,
asear los cuartos,
amarte sin polvo y sin desorden,
amarte organizadamente,
poniéndole orden a este alboroto
de revolución y trabajo y amor
a tiempo y destiempo,
de noche, de madrugada,
en el baño,
riéndonos como gatos mansos,
lamiéndonos la cara como gatos viejos y cansados
a los pies del sofá de leer el periódico.

Te quiero como gata agradecida,
gorda de estar mimada,
te quiero como gata flaca
perseguida y llorona,
te quiero como gata, mi amor,
como gata, Gioconda,
como mujer,
te quiero.


Tuesday, June 08, 2010

Imagenes de un domingo...


Un instante en un domingo, una breve descripción de una concatenación de pensamientos y hechos.

Un cuaderno y una birome, un cuerpo reposando en un sillón, un escritorio que pide a gritos que lo ordene. Un encendedor que no se devolvió, una ventana a medio abrir, una vecina que le grita a su hijo que esta la comida. La batería de Bonham que no para de sonar, un disco de Cream, dos discos de Hendrix y uno de Billy Cobham hacen cola sobre el grabador, una publicidad en la televisión que vende la felicidad en sesiones de tres minutos de ejercicios a 220 watts. Pensamientos sobre un lejano viernes, sueños con los ojos abiertos que generan risa, el deseo imperioso de que haya mas Campari en la alacena. Recuerdos de una noche que empezó en Devoto, se traslado a Flores, se escapo a Ramos y amaneció en Castelar, una lista de llamadas sin responder, una llamada llena de alcohol a las ocho de la mañana que se atendió. Un reloj que no avanza, una ansiedad que crece, un dormir que nos gambetea. Un par de libros sin terminar, una foto que actúa de señalador, dos perros que le gritan a un botellero que compra chapas. El sueño de la casa con diez pinos, la necesidad de huir de la ciudad que tanto seduce y tanto asfixia, el anhelo de que alguien me acompañe el resto de mis días. Una remera que huele a noche de sábado, dos teléfonos sin agendar, unas conversaciones imposibles de recordar completas. Un hasta luego que se convirtió en adiós con el tiempo, un adiós que no se logra comprender…



La recomendación de hoy es José Martí (1853-1895), patriota y escritor cubano, apóstol de la independencia de Cuba. Como escritor Martí fue un precursor del modernismo iberoamericano. Se destacó por su estilo fluido, simple y sus vívidas imágenes personales.


Domingo Triste.


Las campanas, el sol, el cielo claro
me llenan de tristeza, y en los ojos
llevo un dolor que el verso compasivo mira,
un rebelde dolor que el verso rompe
¡y es, oh mar, la gaviota pasajera
que rumbo a Cuba va sobre tus olas!

Vino a verme un amigo, y a mí mismo
me preguntó por mí; ya en mí no queda
más que un reflejo mío, como guarda
la sal del mar la concha de la orilla.
Cáscara soy de mí, que en tierra ajena
gira, a la voluntad del viento huraño,
vacía, sin fruta, desgarrada, rota.
Miro a los hombres como montes; miro
como paisajes de otro mundo, el bravo
codear, el mugir, el teatro ardiente
de la vida en mi torno: ni un gusano
es ya más infeliz: ¡suyo es el aire,
y el lodo en que muere es suyo!
Siento la coz de los caballos, siento
las ruedas de los carros; mis pedazos
palpo: ya no soy vivo: ¡ni lo era
cuando el barco fatal levó las anclas
que me arrancaron de la tierra mía!



Monday, May 31, 2010

Que me lleva a escribir, que me lleva a enamorarme…


No hay un solo camino que te lleve a escribir. Existen cientos de motivaciones externas e internas. Una frase soltada por azar uno noche cualquiera. Una imagen desoladora captada a través de la ventana de un colectivo. Un amor no correspondido y todo su dolor, un amor correspondido y todos sus miedos. Un trío de rock en una noche de humo y risas, una reunión de amigos. Una tarde lluviosa de domingo, un retornar eterno a casa después de una noche que insinuó mucho y mostró poco. Seis whiskyes sin hielo, dos piernas eternas. El silencio de una noche de campo, el amanecer ruidoso de una ciudad que nunca duerme. Sentirse solo en una casa vacía, sentirse solo en una casa llena de gente. Que al levantar los adoquines no se encuentre la playa, que detrás de la pared derrumbara se encuentre la nada. La risa y el llanto. Que no te devuelvan las llamadas, que te devuelvan tus cosas.

No hay una sola razón, un solo motivo, una única motivación que te lleve a sentarte frente el teclado, o que te haga buscar papel y birome en un morral que atesora toda una semana de viajes.

Así es como tampoco un solo sendero nos conduce al amor, sobretodo a la puesta en marcha del complejo mecanismo que da por inicio al enamoramiento. Múltiples razones, incontables motivaciones, muchas sinrazones. Una mirada entre muchas, un perfume particular entre cientos de aromas. Un baile sensual, un baile gracioso. Un cantar a los gritos sabiendo que se interpreta mal pero fingiendo que se lo hace bien. Una mujer intentando aferrarse a una infancia lejana mediante palabras aniñadas. Verla salir del baño con el pelo mojado y acompañada solo por el aroma natural de su piel. Un roce fingido como involuntario, una invitación al roce. Que entienda las palabras tanto como los silencios. Que sueñe dormida, que sueñe despierta. Que no sea conciente de su belleza, que de serlo no lo utilice por demás. Que ame lo suyo y lo defienda, que respete lo mío y me deje defenderlo.
No existe una única motivación, un paso inicial único para enamorarse. Se encuentra ahí, entre nosotros, esperando el momento para dar inicio al camino que nos lleve al amor, solo hay que vencer los miedos que dan los caminos nunca transitados…


La recomendación de hoy es Antonio Porchia (1886-1968), nacido en Italia pero adoptado por la localidad bonaerense de Olivos. Su obra VOCES fue editada varias veces (1943, 1948, 1956, 1964, 1965, 1966, 1970) y así en sucesivas reimpresiones. "Debo decir que el pensamiento más dúctil de expresión española es, para mí, el de Antonio Porchia, argentino, afirmo Andre Breton.



Soy un habitante, pero ¿de dónde?


El hombre es aire y para ser un punto en el aire necesita caer.

El dolor no nos sigue; camina adelante.

A veces, de noche, enciendo una luz, para no ver.

Veía yo un hombre muerto. Y yo era pequeño, pequeño, pequeño…

¡Dios mío, qué grande es un hombre muerto!


Una cosa bella es dos cosas: bello y cosa. Y las dos cosas nunca se dan juntas.

Soy un habitante, pero ¿de dónde?

Hace mucho que no pido nada al cielo y aún no han bajado mis brazos.

Otra vez quisiera nada. Ni una madre quisiera otra vez.

Yo también tuve un verano y me quemé en su nombre.

Te deben la vida y una caja de fósforos y quieren pagarte la caja de fósforos,

porque no quieren deberte una caja de fósforos.


No, no es nada, nada. Es sólo dolor.

Palabras que me dijeron en otros tiempos, las oigo hoy.

Nada más que un infinito de esperas y el fin de un infinito de esperas. Nada más.

Mi nombre, más que llamarme, me recuerda mi nombre.

A veces necesito la luz de un fósforo para alumbrar las estrellas.

Quien ha hecho mil cosas y quien no ha hecho ninguna, sienten iguales deseos: hacer una cosa.

Una flor y un infinito de puñales. Y sólo una flor mata. Está de más un infinito de puñales.



Tuesday, May 18, 2010

De recuerdos y Disc Jockeys...


Era una de esas charlas de sobremesa, una como tantas, se lanzaban humoradas, sentencias sublimes, recuerdos bochornosos, y no tanto. Fue un mediodía, que sin darnos cuenta se hizo tarde, y sin embargo, de puro gusto lo hicimos noche. Fue en esa jornada eterna, donde las anécdotas lubricadas por el néctar del alcohol se dejaban caer por la lengua, escapándose entre los dientes. Fue esa tarde, entre risas, que el padre de un amigo nos contó la historia del amor de su vida.

Entre todas las anécdotas y los detalles, entre todos los fantasmas del recuerdo invocados ese jornada eterna, hubo uno que merodeo mis siguientes días de manera recurrente. Creo recordarla con exactitud, cada silencio, cada gesto, cada mirada perdida, cada pausa ocasionada por la transportación mental a tiempos pasados. En un detalle nos detuvimos todos un instante, porque tenía que ver con la música, que es una de las pasiones que nos unía ese día, más allá de la comida.

No importaba que en el club nos hayamos enojado, poca importancia le dábamos a si esa semana habíamos hablado poco o mucho, si a ella le gustaba mi trabajo o si a mi me gustaba su carrera, los dos sabíamos que el día del baile, había un tema que íbamos a bailar juntos, y no cualquier tema, sino ese tema en particular. Nos comento eso, y quisimos saber que tema era, no recordaba el nombre, pero lo tarareo de manera sublime, y le sumo el dato de que era de John Paul Young, lo cual nos alcanzo para buscarlo rápidamente en la red.

Esa noche opte por irme caminando a mi casa, al fin y al cabo no son tantas cuadras, necesitaba caminar y pensar un poco. Así que salude a todos, ajuste mi bufanda, subí el cuello de mi campera, y me largue a caminar esas cuadras, me lance a pensar. Pensé a Mario esperando todo el baile que el Discjockey, casi convertido en el Dios del Amor a esa altura, revuelva entre sus discos y encuentre aquel que traía el tema que era la llave que abría la puerta, que daba al camino que terminaba en los brazos del amor de su vida. Pensé a Luisa practicando los pasos en la semana con sus amigas, a Mario escuchando el disco en su casa para practicar en que compás era conveniente confesar sus sentimientos.

Llegue a mi casa lleno de pensamientos, con la cara helada, pero con la certeza que me dejo la espera de Mario, la imagen de su espera estoica, toda una noche esperando por esos cuatro minutos junto al amor de su vida…



La recomendación de hoy nos lleva a Nicaragua, a la poesía modernista de ese querido país, Manuel Maldonado (1864-1945).

Y entonces fue

Muchas veces, Señor, yo te he buscado
donde quiera que hay luz, vida o ruido,
en el fanal del sol, siempre encendido,
y en la feraz vegetación del prado.


Te he buscado en el mar ronco y airado,
en el crujir del rayo enfurecido,
en la flor, en el céfiro, en el nido,
y en el rojo crepúsculo incendiado.


Pero una noche muda, solitaria
y fría como estepa de Siberia,
después de un gran dolor y una plegaria


en un establo lleno de miseria,
al fin te pude hallar dentro de mí mismo,
y entonces fue que se alumbró mi abismo.


Thursday, April 22, 2010

Viva el Rock, Fuck the Clock...


No recuerdo bien si fue un viernes o un sábado, no recuerdo si fue en el teatro de Flores o en el teatro de Colegiales, no recuerdo si fui derecho desde el trabajo o si fui desde mi casa. No recuerdo muchas cosas del día que volví a ver, en vivo, a la aplanadora del rock, tampoco recuerdo porque deje de ir a verlos, fue una de esas cosas que se deja de hacer sin saber bien la razón. Pero tengo muy presente a un amigo, en el cuarto o quinto tema, diciéndome, diciéndose, son tres¡¡¡ son tres???, entendes que son solo tres??? Exclamación e interrogación, una tras de otra, sin llegar a una clara decisión sobre que expresión debía utilizarse.

Con Ellas me pasa algo parecido, no se bien como llegue a conocerlas, milagros del nuevo milenio, en parte, azar en otra. Solo sé que me sume a su proyecto cuando se estaba gestando, con la sensación de que algo estaba por suceder, no sabía que era, hacia donde iba pero tenia la certeza de que debía sumarme.

La música es la voluptuosidad de la imaginación, decía Delacroix. Ellas me llevan a lugares que no visitaba hace mucho tiempo, a lugares que incluso no he visitado nunca, porque en su repertorio suenan dagas olvidadas, llueven puentes que me comunican con el pasado pero sobretodo con el futuro, porque me permiten añorar y soñar, al fin y al cabo, de que sirve el arte sino de puente.

Si bien por momentos son más de tres en el escenario, cuando son solo tres parecen más, y cuando suman gente, lo hacen de tal manera que parecen solo tres. Hay hermandad en su forma de tocar, como también la hay cuando no tocan, hay miradas que agradecen la presencia del otro, hay gestos que profundizan el amor de pertenecer a algo que esta sucediendo, hay sobretodo esencias que se unen para abrazar a los presentes.

Hay proyectos que se inician con una meta clara, visible, pero hay otros, los que me atraen más, que solo se inician, se dejan rodar, avanzan, suman almas. Y así como el protagonista de una película, un día se largo a correr, sin mirar atrás, sin pensar en las distancias recorridas, sin percatarse de la gente que lo seguía pero agradeciéndoles su presencia, así Ellas empezaron un camino, y nos vamos sumando almas con diferentes inquietudes, ya llegaran los días de evaluar el camino recorrido, o quizás ese día no llegue nunca…Viva el Rock, Fuck The Clock…


Tuesday, April 13, 2010

De codiciados a condicionados…


El mes más referencial de la poesía, se ha tornado un mes karmatico para mí ser. Recuerdo que hace un tiempo en una de esas charlas de viajes de regreso, de autopistas vacías, de amaneceres que duelen en la pupila, de anteojos de sol que no aparecen y se añoran, de lunas que se retiran y soles que monopolizan el interior del auto, sentencie que estábamos viviendo el pasaje de solteros codiciados a solteros condicionados. Lo de codiciados claramente era una expresión de deseo, lo de condicionados giraba en torno a la idea de que somos solteros atados a un paquete de años, a vivencias, a historias buenas pero sobretodo malas.

Neruda titulo sus memorias con una frase, fundante para mí a la hora de pensar la vida de a dos, “Confieso que he vivido”. Todos deberíamos confesar que hemos vivido, que hemos sufrido, que nos han pasado cosas que nos marcaron, que cargamos emocionalmente de manera distinta similares situaciones o actos. Porque confesarse es manifestarse sobre algo que estaba oculto hasta ese momento, hoy quiero que nos confesemos.

Nunca me intereso el que dirán, pero a la vez siempre le di suma importancia a la opinión de ese círculo íntimo que integran unas pocas personas. Sigo disfrutando la etapa de conquista incluso más que la etapa de concreción. Le tengo terror a las etiquetas tempranas, pero mucho menos miedo que tiempo atrás. Amo caminar bajo la lluvia pero odio que se me mojen los pies. Amo comer pero como poco en publico. No me puedo sonar la nariz en público y odio sonármela en privado. Prefiero la noche sobre el día. No deje de extrañar ni un día a mi Tío y lo necesito cada día más. Me cuesta mucho tomar la decisión de irme a dormir, siento que pierdo el tiempo durmiendo. Puedo interrumpir mi sueño y cruzar la ciudad si un amigo/a necesita algo pero no me sacas de la cama por otra razón si ya me acosté (por el ítem anterior). Me encanta ver a los perros jugar entre ellos, pero cada día juego menos con ellos. Odio dejar libros sin terminar, no puedo evitar empezar a leer de a varios libros caóticamente. No apago el teléfono nunca pero no atiendo siempre. Vivo con tranquilidad mi soltería, la disfruto incluso pero no la deseo eterna.

Confieso que he vivido, confieso que lo que he vivido me condiciona, me confieso un soltero condicionado…



La selección de hoy refiere al gran poeta chileno Pablo Neruda (1904-1973).


PLENOS PODERES

A puro sol escribo, a plena calle,
a pleno mar, en donde puedo canto,
sólo la noche errante me detiene
pero en su interrupción recojo espacio,
recojo sombra para mucho tiempo.

El trigo negro de la noche crece
mientras mis ojos miden la pradera
y así de sol a sol hago la llaves:
busco en la oscuridad las cerraduras
y voy abriendo al mar las puertas rotas
hasta llenar armarios con espuma.

Y no me canso de ir y de volver,
no me para la muerte con su piedra,
no me canso de ser y de no ser.

A veces me pregunto si de dónde,
si de padre o de madre o cordillera
heredé los deberes minerales,

los hilos de un océano encendido
y sé que sigo y sigo porque sigo
y canto porque canto y porque canto.

No tiene explicación lo que acontece
cuando cierro los ojos y circulo
como entre dos canales submarinos,
uno a morir me lleva en su ramaje
y el otro canta para que yo cante.

Así pues de no ser estoy compuesto
y como el mar asalta el arrecife
con cápsulas saladas de blancura
y retrata la piedra con la ola,
así lo que en la muerte me rodea
abre en mí la ventana de la vida
y en pleno paroxismo estoy durmiendo.
A plena luz camino por la sombra.


Thursday, March 18, 2010

De amaneceres y barajas…


Aprovechando que ya nadie se junta a jugar al truco, pero siguen mintiéndose en el poker, una noche me senté con mis nostalgias y mis melancolías a jugarnos en una partida de barajas, scotch mediante, el resto de nuestros días.

Se repartían las reinas, siempre tan ajenas a mí, giraban en la mesa los ases, las picas, me seguían lloviendo los cuatro, se salpicaba la mesa con gotas de scotch, no sobraban los hielos, y se iba de a poco despoblando la mesa.

Quedaban sentadas las últimas nostalgias, unas pocas melancolías y yo, cuando se abrió el canal de las declaraciones más sinceras. Mis nostalgias empezaron lo que termino en un mar de reclamos.

Las ilusiones duran cada vez menos, los oasis del placer se encuentran más distantes entre sí. Nunca nos llevamos las ofertas en liquidación que ofrece una noche cualquiera, rechazamos elegantemente lo que antes aceptábamos amablemente. Ya no amanecemos de visitante pidiendo a gritos un taxi, ya no compramos cepillos de dientes descartables, siempre tan abandonables

Como el más eficiente de los operadores de un call center, mi oído no quería escuchar más reclamos. El destino disfrazado de baraja me seguía negando las reinas, yo mano a mano sobrevivía los embates de mis nostalgias y mis melancolías.

Pero sucedió algo, en ese mágico momento del día, donde la luna y el sol se cruzan miradas, momento que suele coincidir con la evaporación del liquido que reina en las botellas, donde se pelean las colillas para sostenerse dentro de un agotado cenicero, momento donde los parpados parecen tener ganas de saludar al mentón, y uno los siente descender en busca de su amigo lejano. Fue en ese momento que decidí jugarme todas mis fichas a que el destino me depare una reina en la última mano…



La recomendación poética de hoy es Paul Eluard (1895-1952), quizás mi poeta francés preferido del periodo denominado Surrealismo. Les Dejo El Éxtasis, en su idioma original y en castellano.



L'extase

Je suis devant ce paysage féminin
Comme un enfant devant le feu
Souriant vaguement et les larmes aux yeux
Devant ce paysage où tout remue en moi
Où des miroirs s'embuent où des miroirs s'éclairent
Reflétant deux corps nus saisons contre saisons

J'ai tant de raison de me perdre
Sur cette terre sans chemins et sous ce ciel sans horizon
Belle raison que j'ignorais hier
Et que je n'oublierai jamais
Belles clés des regards clés filles d'elles-mêmes
Devant ce paysage où la nature est mienne

Devant le feu le premier feu
Bonne raison maîtresse

Etoile identifiée
Et sur la terre et sous le ciel hors de mon coeur et dans mon coeur
Second bourgeon première feuille verte
Que la mer couvre de ses ailes
Et le soleil au bout de tout venant de nous

Je suis devant ce paysage féminin
Comme une branche dans le feu.


El éxtasis

Estoy ante este paisaje femenino
Como un niño ante el fuego
Sonriendo vagamente con lágrimas en los ojos
Ante este paisaje en que todo me emociona
Donde espejos se empañan donde espejos se limpian
Reflejando dos cuerpos desnudos estación a estación

Tengo tantas razones para perderme
En esta tierra sin caminos bajo este cielo sin horizonte

Hermosas razones que ayer ignoraba
Y que ya nunca olvidaré
Hermosas llaves de miradas claves hijas de sí mismas
Ante este paisaje donde la naturaleza es mía

Ante el fuego el primer fuego
Buena razón maestra

Estrella identificada
Y en la tierra y bajo el cielo fuera de mi corazón y en él
Segundo brote primera hoja verde
Que el mar cubre con sus alas
Y el sol al fondo de todo que viene de nosotros

Estoy ante este paisaje femenino
Como rama en el fuego.


Tuesday, March 09, 2010

De brasas y sinceridades...


Pensar, decir, sentir, hacer…
cuesta tanto que esas cuatro simples acciones sean coherentes entre si. Más cuando ciertas partes fundamentales del accionar parecen pertenecer a un grupo revolucionario separatista.

Hay una clara interferencia entre distintas zonas del ser. Paso horas buscando la fuente, que genera la interferencia que dificulta la comunicación entre mi cerebro y mi corazón. Estoy convencido que le he enviado mil señales, para que deje de latir a ese ritmo alocado, cada vez que ve un par de piernas disputarse el dominio de una vereda, por la cual desfilan una tarde cualquiera. Me he examinado, en más de una ocasión, buscando el objeto que filtra las palabras o incluso cambia, desde que tomo la decisión de decirlas hasta el momento que las digo.

En cientos de ocasiones estas cuatro acciones se contradicen, unas con otras, todas contra todas. Sin embargo, creo que una tiene supremacía sobre las demás, uno puede pensar en el frió, horas, pero si tenes una brasa sobre la piel, es difícil que no la sientas, incluso podes decir que no la sentís, negándolo, pero va a llegar un momento donde vas a reaccionar al calor y vas a gritar, y más aun, es posible que pienses en no soltar la brasa o alejarte, pero sin dudas terminaras soltando o alejándote de la brasa.

El sentir manda, por más que pensemos, digamos lo contrario e incluso actuemos de manera diferente, el sentir late debajo de toda negación. Que hacer? Es el gran interrogante, por ahora me dejo llevar por lo que siento, me aferro a la brasa hasta que se apague, no digo que no siento lo que siento, no escondo que me estoy quemando, lo grito incluso.
Sentir, después pensar, después hacer, después decir…



La poesía de hoy pertenece a una debilidad personal, Alejandra Pizarnik, no hay mucho más para decir.



Mucho más allá

¿Y si nos vamos anticipando
de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza?

¿Y qué?
¿Y qué me das a mí,
a mí que he perdido mi nombre,
el nombre que me era dulce sustancia
en épocas remotas, cuando yo no era yo
sino una niña engañada por su sangre?

¿A qué, a qué
este deshacerme, este desangrarme,
este desplumarme, este desequilibrarme
si mi realidad retrocede
como empujada por una ametralladora
y de pronto se lanza a correr,
aunque igual la alcanzan,
hasta que cae a mis pies como un ave muerta?
Quisiera hablar de la vida.
Pues esto es la vida,
este aullido, este clavarse las uñas
en el pecho, este arrancarse
la cabellera a puñados, este escupirse
a los propios ojos, sólo por decir,
sólo por ver si se puede decir:
"¿es que yo soy? ¿ verdad que sí ?
¿no es verdad que yo existo
y no soy la pesadilla de una bestia?".

Y con las manos embarradas
golpeamos a las puertas del amor.
Y con la conciencia cubierta
de sucios y hermosos velos,
pedimos por Dios.
Y con las sienes restallantes
de imbécil soberbia
tomamos de la cintura a la vida
y pateamos de soslayo a la muerte.

Pues esto es lo que hacemos.
Nos anticipamos de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza.

Tuesday, February 09, 2010

Noches que se hacen día...


Las cosas más interesantes que pasan en cualquier vida se dan de casualidad, misteriosas combinaciones de hechos, azarosos juegos del destino. Así se conocieron ellos, sin querer, sin buscarse, una noche de soledad se cruzaron, una noche de esas donde las estrellas se alinean comenzaron una charla, que termino con el sol en su pleno ardor, fue como que ambos esquivaban dormir temiendo que, de hacerlo, al despertar el otro no existiera mas. Esa noche-mediodía termino y ambos se acostaron con la promesa de seguir existiendo al despertar.

Como dos ex combatientes de una guerra, se contaron de sus heridas, de sus batallas en el campo del amor. No estaba claro si se contaban para aliviar sus dolores o para poner en aviso al otro de que no querían que les vuelva a pasar lo mismo. Se contaron mil cosas, desde que los angustiaba, que los divertía, a que El prefería los sugus azules y Ella los rojos.

Una noche, deseosos de mirarse a los ojos se encontraron, y fue inevitable que la noche se hiciera día, que a las estrellas las suplantara un sol enérgico. Se encontraron en los ojos del otro, se fundieron en la piel del otro. Ella parecía tener la receta justa para ofrecer la caricia más oportuna, en el lugar más oportuno, El, como un músico que toca el acorde más emotivo, de la forma más emotiva, recorría el cuerpo de Ella, con sus manos, en la búsqueda del más placentero de los acordes.

Así el día los sorprendió, varias veces, enredados en la más tierna de las caricias, así se despidieron en varias ocasiones, siempre con la misma promesa, la de seguir existiendo al día siguiente…



La recomendación de hoy es Josefina Plá, esta española de nacimiento (1909-1999) se radica en Paraguay, en el año 1927, de esta manera su nombre y su obra están totalmente identificados con la cultura paraguaya del siglo XX.



Tus manos

De las más hondas raíces se me alargan tus manos,
y ascienden por mis venas como cegadas lunas
a desangrar mis sienes hacia el blancor postrero
y tejer en mis ojos su ramazón desnuda.

En mi carne de estío, como en hamaca lenta,
ellas la adolescente de tu placer columpian.
-Tus manos, que no son. Mis años, que ya han sido.
Y un sueño de rodillas tras la palabra muda-.

...Dedos sabios de ritmo, unánimes de gracia.
Cantaban silenciosos la gloria de la curva:
cadera de mujer o contorno de vaso.

Diez espinas de beso que arañan mi garganta,
untadas de agonía las diez pálidas uñas,
yo los llevo en el pecho como ramos de llanto.


sɐʇǝnbıʇǝ uıs oıʇǝɯoɹd ǝs oɯoɔ


Friday, January 08, 2010

De Sabanas y Charlas, de charlas entre sabanas...


Esta claro que no hablas de mi, me dijo, mientras se levantaba a buscar sus ultimas prendas de vestir, que se encontraban dispersas por la habitación, simulando ser los escombros de una casa victima de un explosión. Igual gracias, si bien sé que es mentira, hoy necesitaba unas mentiras así de dulces, seguía así ella su monologo, y yo pensaba que era un buen momento para retomar algún vicio o comenzar con uno, fumar, tomar ginebra, era el momento de aplacar alguno de mis sentidos.

Ya vestida no se veía tan linda, era de esos cuerpos a los que la ropa entorpecía, había que descubrirlo, prenda a prenda, pétalo a pétalo. Vos te olvidas todo lo que te conozco, vos te olvidas que yo fui una de las que espero que un día te enamoraras de mi, que un día cambies, te olvidas que soy una de las pocas con las que tuviste un acto de sinceridad extrema una noche que te rompí suficiente las pelotas, tomamos mates?, yo me reía, ella sabia porque, era inevitable no hacerlo, sus cambios de tema rotundos eran un sello de ella, tan de ella.

No digas nada, hoy hablo Yo, y si llegas a escribir sobre esta conversación, cuando escribas Yo, hacelo con mayúscula, porque mi Yo es con mayúscula, y muchas de tus chicas, del pasado, presente y futuro son con minúscula, bien minúsculas, jajaja. Ella se reía cuando descubría que decía algo brillante, creo que le asombraba, la incomodaba de cierto modo su brillantez, tantos años de escuchar que tenia que ser modelo, que termino escondiendo su inteligencia entre cambios de ropa y pasarelas.

Cebaba bien mates, siempre admire a la gente que lo hace bien, en realidad admiro a todo aquel que haga bien lo que yo hago mal, como si solo eso fuera un merito. Yo esperaba el próximo disparo, de su lengua karateca, mientras jugaba con su gatito y un hilito que colgaba del mantel. Es absurdo por momentos, que los dos estemos desnudos, fingiendo que el otro es alguien que no es, vos simulas que yo soy Ella (la mayúscula fue otra sugerencia), yo hasta me creo que vos sos el mismo que conocí a mis 19, y no solo eso, también finjo que te enamoraste de mi, vos actúas como si lo que te estoy diciendo te importara, yo lo digo como si tuvieran consecuencias positivas en vos mis palabras. Pongo la pava de nuevo??? Y ni se te ocurra decirte que vamos a dejar de jugar este absurdo juego…solo si reaparece Ella en tu vida, solo de esa manera me retiraría.

No sé en que momento amaneció, solo vi aparecer el sol de esa manera que te duele en los ojos, vi como ella bajaba la persiana hasta el piso de abajo prácticamente, sentí que la oscuridad invadía el ambiente, sentí que era momento de ponerme a pensar en las cosas que me había dicho, quedarme en silencio mirando fijo a mis miedos, a mis inseguridades, momento de pensar en Ella…
Mañana la llamas, o la llamo yo, y le digo las cosas que me dijiste a mi, pensando en ella, fue lo ultimo que escuche de la Flaca esa noche, es increíble lo rápido que se duerme…



La recomendación de hoy no necesita de mucha introducción, solo un nombre, Julio Cortazar.



After duch pleasures


Esta noche, buscando tu boca en otra boca,
casi creyéndolo, porque así de ciego es este río
que me tira en mujer y me sumerge entre sus párpados,
qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor
sabiendo que el placer es ese esclavo innoble
que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo.


Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar
ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas ni
esperanza.
Solo en mi casa abierta sobre el puerto
otra vez empezar a quererte,
otra vez encontrarte en el café de la mañana
sin que tanta cosa irrenunciable
hubiera sucedido.
Y no tener que acordarme de este olvido que sube
para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos
y no dejarme más que una ventana sin estrellas.



Wednesday, November 18, 2009

Las meseras nos siguen sonriendo...


Como no caer en las culpas, como evitar caer en el placentero ejercicio del remordimiento, como esquivar las noches en vela de objetivación. Como anular la asociación de sabores, olores, sensaciones, como dejar de parafrasear poetas en busca de la frase que resuma la existencia actual. Como dejar de ser tan virginiano, tan critico, tan exigente, tan uno mismo.

Como no maldecir los meses, los días sin ti, las horas de ausencia. Como no poner un disco más de Sabina, como no volcarse un bronce en el pecho con un tema de Louis Armstrong, como no descargar la furia hamacándose en el sonido sucio de la guitarra de Kurt Cobain.

Como no buscar en la Guía T la Calle Melancolía cuando ya se ha recorrido lo suficiente la Calle de la Angustia, como no dar cientos de vueltas en la cama un día de lluvia buscando el abrazo que nunca llega.

Quizás sea el tiempo de apartar de los pensamientos las cuestiones asociadas al dejar de hacer y empezar a pensar en hacer. Porque si bien por momentos se siente que faltan cosas, también tenemos que valorar que tenemos otras.

Valorar que todavía hay noches que no detiene ni el primer sol del día, que todavía hay mesas de amigos, que todavía reinan las risas en esas mesas, que todavía las meseras nos siguen sonriendo. Que algunas noches nos detenemos a mirar la luna, que algunas tardes nos dejamos acariciar por el sol, que pisamos charcos, que saltamos sobre los montoncitos de hojas secas. Que nos seguimos sorprendiendo por una rima perfecta, que todavía se nos anuda la garganta con una buena película de llorar, que el teléfono sigue sonando. Que seguimos vivos, que no estamos solos, que el destino nos tiene preparadas muchas sorpresas, porque a pesar de todo, y gracias a todo, nos seguimos sorprendiendo…

La recomendación de hoy es el chileno Oscar Hahn, ensayista, poeta y critico. Nacido en Iquique en 1938. Reconocido como uno de los escritores de la Generación del 60' en Chile, también llamada Generación Trilce.

UNA NOCHE EN EL CAFÉ BERLIOZ

Yo he visto su cara en otra parte le dije
cuando entró en el Café Berlioz

Soy de otra dimensión contestó sonriendo
y avanzó hacia el fondo del salón

Ella finge escribir en su mesa de mármol
pero me observa de reojo

Desde mi mesa veo su cuello desnudo

Como un aerolito cruzó mi mente
el rostro de Muriel mi amante muerta

Usted es zurda le dije acercándome
Hacemos la pareja perfecta

Tomé su lápiz y escribí «te amo»
con mi mano derecha en la servilleta

Rey del lugar común respondió sin mirarme
mientras le echaba azúcar al té

Me ha clavado una estaca en el corazón
Me ha lanzado una bala de plata
Me ha ahorcado con una trenza de ajo

Volví confundido a mi mesa
con la cola de diablo entre las piernas

En este punto las sombras de los clientes
pagaron y se fueron del Café Berlioz

Váyanse espíritus les dije furioso
agitando mi paraguas chamuscado

¿Hay alguna Muriel aquí?
gritó la mesera desde el umbral

Cuando ella caminó hacia la puerta
vi que tenía una rosa en la mano

Por favor tráiganme la cuenta
que ya está por salir el sol

La lluvia penetra por los agujeros de mi memoria

Muriel Muriel
¿por qué me has abandonado?

Wednesday, October 28, 2009

Se enluto el amor...


Hay noches donde la vida se aloja en el fondo de un vaso, apretadita entre dos hielos, abrazada por el scotch. No sé cuando fue la ultima noche que hice girar la vida juntos a dos hielos, tampoco recuerdo si nuestra ultima noche estuvo bañada en whiski.

De los pocos recuerdos que atesoro, varios me dan la sensación de que esa noche se enluto el amor. No podría decir con seguridad quien llamo a quien, pero si que a ambos nos estorbaban un puñado de besos, un piloncito de caricias, y vaya a saber porque broma del destino, ambos decidimos que el otro seria el destinatario de esas sobras.

Los que hayan vuelto a una cama donde hubo amor y ya no lo hay, sabrán describir lo absurdo que resulta volver en esas condiciones, cuan tonto se siente uno buscando, entre las sabanas, restos del amor que supo cobijarlo tiempo atrás. Que cerca queda el techo, tan cerca que angustia, tan cerca que uno no puede creer que tiempo atrás uno podía volar en esa habitación. Quienes hayan vuelto sabrán lo esquivas que se ponen las palabras, lo vació que suenan cuando las encontramos, aquellas que tiempo atrás llovían, deseosas de formar los versos que puedan describir lo que todo el cuerpo sentía, lo que todo el cuerpo sufría, aquellos espasmos de amor.

Y volver no tiene sentido, me lo han dicho, te lo habrán dicho, pero solo volviendo se encuentra el sentido. Porque a todo le busco sentido, aunque ya lo haya perdido, porque siempre necesito esa ultima charla, esa ultima mirada a los ojos para saber que todo ha terminado, que lo nuestro ya no es mas que una suma de dos, que aquella noche se enluto el amor…



Hoy les dejo una poesía de Gioconda Belli. Es una de las más populares escritoras nicaragüenses.


CÓMO PESA EL AMOR


Noche cerrada

ciega en el tiempo

verde como la luna

apenas clara entre las luciérnagas.

Sigo la huella de mis pasos,

el doloroso retorno a la sonrisa,

me invento en la cumbre adivinada

entre árboles retorcidos.

Sé que algún día

se alzarán de nuevo

las yemas recién nacidas

de mi rojo corazón,

entonces, quizás,

oirás mi voz enceguecedora

como el canto de las sirenas;

te darás cuenta

de la soledad;

juntarás mi arcilla,

el lodo que te ofrecí,

entonces tal vez sabrás

como pesa el amor

endurecido.